RONALDINHO, EL OCASO DE UN ÍDOLO

Publicado: enero 13, 2011 en Uncategorized

Ronaldinho ha sido uno de los mejores jugadores que jamás haya visto en un terreno de juego. Su llegada a Barcelona, tras 2 años en París, fue balsámica para el club. El astro brasileño contagió su alegría a la afición y sus regates, quiebros y gambetas imposibles provocaban algún que otro frote de ojos que verificaba que sí, que lo que estábamos viendo era real.

Ronaldinho llegó al Barcelona con 23 años. El club le recibió con los brazos abiertos como el mesías que revertiría la calamitosa situación que se había encontrado Joan Laporta, el nuevo presidente electo. 6 años sin títulos es mucho tiempo para los culés. Allí estaba Ronnie, sonrisa perenne de dibujo animado, despreocupado por la situación, conocedor en su fuero interno de la solución a los males blaugranas.
Si bien Ronaldinho era ya un jugador campeón del mundo, aún no había despuntado a nivel de clubs. Al jugar en una liga menor como la francesa, sus actuaciones carecían del impacto mediático presumible para un jugador de su talla.
Ronnie fue Ronnie en el Barcelona. Y el Barcelona fue Ronnie. No sabría decir quién dio más a quién durante los 5 años que el brasileño permaneció en la plantilla blaugrana.

Con el club catalán, Ronaldinho ganó 2 Ligas, 2 Supercopas y la ansiada Copa de Europa. Nos regalaría momentos sublimes, como ese primer gol en su debut en el Camp Nou aquella noche contra el Sevilla, en el partido que comenzó a medianoche. Gol aquí. En su primera temporada en el Barcelona, el Gaucho ganaría el FIFA World Player y lideraría a su equipo hasta el subcampeonato en una segunda vuelta espectacular.
Su personalidad en el campo, capacidad de liderazgo y eterna sonrisa, unido a su estratosférica calidad le convierten en un ídolo para la afición barcelonista.

Los dos años que siguen a su debut serían los de su consagración. En 2005 consigue su primera Liga, vuelve a ganar el FIFA World Player y conquista su único Balón de Oro. El brasileño es el mejor jugador del Mundo y el Barcelona comienza a recuperar el prestigio perdido años atrás.
2006 es el gran año de Ronaldinho y del barcelonismo. 9 meses inolvidables que la afición recordará por el doblete en Liga y Champions y por la primera de las 3 exhibiciones que el Barcelona daría en el Bernabéu. Ronaldinho realiza una actuación memorable. 2 goles que ponen el pie al Coliseo blanco, que reconoce la superioridad del máximo rival y ovaciona al brasileño tras su mágico partido.

El idilio del jugador con Barcelona parecía infinito. Ronnie proclamaba a los cuatro vientos que nunca se iría del club. Que la Ciudad Condal era un lugar ideal para vivir ( más tarde sabríamos por qué) y que se quedaría muchos años más.

Tras ganar todo lo imaginable ( salvo la Copa del Rey), el rendimiento de Ronaldinho bajó. Y como suele suceder en estos casos, comienzan a surgir los problemas. Rumores de que el jugador no lleva una vida de deportista, salidas nocturnas, bongos y caipirinhas y para colmo el Barcelona pierde la Liga en la última jornada contra el eterno rival. Algo hule a podrido en Can Barça, que dirían.

El caso es que nuestro protagonista ya no sonríe. Con un aspecto mucho menos atlético que en temporadas anteriores, Ronaldinho afronta el que será su último año en el Barcelona. Numerosas lesiones y una baja forma alarmante crean controversia en el seno del club y por primera vez, la afición, que tanto le idolatró, comienza a dudar de él. Demasiado tiempo en el gimnasio, para ocultar su paupérrimo estado físico dicen unos, para esconder los vestigios de una noche de farra, dicen otros. El caso es que Ronaldinho está en el ojo del huracán. Ya no corre, trota. La sonrisa da paso al ceño fruncido. Atrás quedan ya los regates inverosímiles, los desbordes en el uno contra uno, los pases mirando al tendido, los goles inolvidables. La afición, anonadada, no quiere creer que el amor se ha terminado pero ve desde lejos como el jugador se encamina al abismo. Al final de temporada, con la llegada de Guardiola al banquillo, Ronaldinho deja el club al que tanto dio y que tanto le ofreció.

5 años permaneció en el Barcelona. Los 4 primeros le coronaron como el mejor jugador del Mundo, como un auténtico icono mediático. Cuatro años en los que Ronaldinho ofreció lo mejor de su repertorio para deleite de aficionados de todo el planeta. Ninguno de ellos pensaba que el espectáculo iba a durar tan poco. Con 27 años, muy joven aún, pero excesivo en sus excesos, el brasileño comenzó su cuesta abajo.

Continuó su carrera en el Milán, club convertido en un lujoso cementerio de elefantes. En el club lombardo, Ronaldinho deja destellos de clase y poco más. Sus mejores años han pasado y los que soñaban con una reencarnación de su ídolo, abren los ojos de par en par a modo de resignación. Las salidas nocturnas, su amor a la noche vuelven a ponerle contra la opinión pública y sus apariciones en el club rossonero son más esporádicas. Aún así, realiza un gran final de temporada y su nombre suena como uno de los 23 seleccionados para el Mundial de Sudáfrica 2010. Al final no sería así.

Tras 9 años en Europa, Ronaldinho vuelve a casa. Recibido como un ídolo por la torcida del Flamengo que se conformará con que el astro, entre gambeta y gambeta, les dedique una sonrisa.

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