El empate del Sporting en el Rico Pérez supo a derrota. A la derrota de quién quiere pero no puede, de quién no sabe como acometer un objetivo a día de hoy inalcanzable. La materia prima, a priori, parecía suficiente para ser uno de los gallitos de la categoría. No ha sido así. Se despidió a un entrenador que no le cogía el pulso ni a la plantilla ni a la categoría. Se trajo a otro, más mediático, con éxitos a las espaldas que avalaban su contratación. Y se sacó la cabeza del fango por dos semanas. Su discurso, más populista y carismático, hizo mella en la afición, aún huérfana de Preciado y necesitada de un gurú en el banquillo. 14 días duró el espejismo,en el que se pecó de lo mismo, pero el resultado amordazó todo tipo de voces internas y catapultó el optimismo. Este Sporting hace tiempo que no ilusiona, y todo signo, por nimio que sea, de recuperación, deja al descubierto ese vestigio de grandeza del que todo rojiblanco presume. Con la fe por las nubes, el Sporting afrontaba cuatro partidos que sacarían a la luz las posibilidades reales del equipo, su lugar verdadero en la tabla de clasificación. 4 rivales propicios para despegar y certificar esa mejoría en resultados más que en juego.

Entre la victoria ante el Castilla y el empate de ayer en Alicante ha transcurrido un mes y se han conseguido dos puntos. Ridícula renta para un equipo que aspiraba a estar cerca de la cabeza. Aunque siendo realistas, esas ambiciones se desvanecen cuando rueda el balón y se ve jugar al Sporting. A día de hoy, los rojiblancos no aspiran a otra cosa que no sea evitar el descenso. Con una plantilla descompensada, sin una idea de juego y con muchos jugadores a un nivel paupérrimo, el Sporting ha vuelto otra vez a la casilla de inicio de la partida. Sandoval, con su verbo épico y su carácter pasional, oculta a día de hoy una incapacidad total de sacar esto adelante. Faltan mimbres y la planificación de la plantilla ha sido desacertada e incluso grotesca, pero los resultados hablan por si mismos. Que en cuatro jornadas el Sporting no haya podido ganar a equipos netamente inferiores, marcando 4 goles y encajando 6 desmonta toda excusa posible. No hay que olvidar que el Hércules llevaba encajados 18 goles en siete partidos en casa para completar 5 derrotas en su feudo. Ni ahí ha sido capaz de ganar el Sporting, al que hay que exigirle lo que es suyo y olvidarse de paños calientes. 2 puntos separan a los asturianos del descenso y 7 de la promoción. El equipo ha de recuperar un pedigrí que ha perdido y parece que las excusas envuelven lo que a todas luces es un fracaso total, empezando por el Consejo de Administración hasta el último de los utilleros, pasando obviamente por todos los jugadores y el entrenador, que a día de hoy se encuentra en una encrucijada vital importante, la de definir el objetivo real del Sporting en la Liga, sin contradecir sus pensamientos con sus declaraciones.

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El rendimiento del centro del campo del Sporting hasta la fecha evidencia una falta de control del partido alarmante. En ninguno de los encuentros jugados hasta ahora se ha visto a un Sporting dominante, salvo en fases esporádicas. Fuera de casa los resultados son sangrantes, ganando un único partido ante el Real Madrid Castilla, que con 10 jugadores dominó el centro del campo y llevó mucho peligro. En El Molinón, el Sporting de Manolo comenzaba bien pero se desinflaba en el ecuador de la primera parte, como si hubiera agotado toda su energía y no tuviera argumentos para discutir la posesión, con una media del 47%. De los equipos de arriba solo el Elche se aproxima a esa tendencia, pero teniendo un juego mucho más directo que los asturianos.
Con Sandoval, los partidos se han vuelto más locos,con una táctica de 4-3-3 más ofensiva, intercambiando golpes con el rival desde muy pronto, abundando la precipitación y la ansiedad, sin una pausa muy necesaria para reconducir el tempo del partido y dominar la situación. La posición de Trejo resulta clave, ya que Sandoval le sitúa más cercano al centro del campo, donde el argentino no hace daño y arranca desde más atrás. A veces se ve obligado a hacerlo debido a la falta de efectivos y eso resta mucho potencial al ataque. Se echa de menos un veterano que lleve las riendas, que marque las pautas y lleve el ritmo. El trivote parece la mejor opción para un centro del campo, que a día de hoy, hace aguas.
Muchos de los futbolistas cuya posición es el medio son jugadores que desde mi punto de vista podrían rendir mucho más, pero su actuación a día de hoy es esta, siempre, repito, según mi humilde opinión.

Nacho Cases: La gran decepción de la temporada. A sus problemas físicos se ha unido una falta de carácter y de liderazgo que ha sido una de las grandes lacras en el medio campo sportinguista. Las expectativas con este jugador eran máximas, tras su irrupción en Santander hace dos años, pero su importancia en el equipo se ha ido diluyendo hasta cuestionarse si realmente merece ser titular. En un centro del campo en el qué Cases debía ser el timón, el canterano nunca ha cogido la manija ni llevado el tempo del partido, siendo más evidente su desgobierno del mismo desde que llegó Sandoval, convirtiéndose los partidos en un correcalles que no consigue pausar. Como en el caso de la defensa, la falta de nivel de los suplentes fomenta su titularidad.

Mandi: Se entrega en cada partido hasta la extenuación, aunque por momentos da la impresión de que corre mucho y piensa poco. Su despliegue físico es tan grande que no es capaz de jugar los 90 minutos. Su fútbol subterráneo le viene bien al equipo, pero la falta de un organizador le obliga por momentos a asumir la manija, algo para lo que no está preparado en absoluto, siendo incapaz de dar más de dos pases precisos, abusando del balón largo. Su ecosistema ideal sería el que le permitiera centrarse en una sola tarea, con un mediocentro organizador y otro medio que le arropara en tareas defensivas. Su dureza en ciertos momentos del partido resulta innecesaria, recibiendo una amarilla por partido y coqueteando a veces con la expulsión en lances de juego innecesarios, lo que denota cierta propensión a la pérdida de concentración.

Ricardo: Sigue sin demostrar absolutamente nada. Tras más de un año en Gijón se sigue esperando por el canario, que no ha dado la talla en ninguna de las oportunidades que ha tenido. No parece contar en demasía para Sandoval.

Barrera: Jugador de perfil parecido al de Mandi. En varios partidos jugaron juntos, lo que resultó catastrófico para el equipo. Es joven y tiene buenos detalles, pero necesita a alguien creativo a su lado ya que esa no es su función. Menos trotón que Mandi y con más clase, le han pasado factura las primeras jornadas, que han minado su confianza. Podría ser un jugador importante en el equipo, siempre que se rodee de jugadores adecuados. La actual situación no le favorece mucho, ya que la ansiedad en torno al equipo corta su progreso.

Carmona: El ex del BarcelonaB transmite sensaciones contradictorias. Siempre que sale desde el banquillo resulta un revulsivo vital para el equipo pero reduce sus prestaciones cuando salta al campo desde el inicio. Dado el momento del equipo, debería tener una oportunidad en el once. Fortalece el centro del campo, apoyando en el centro y descolgándose por la banda, siempre con sentido. Su presencia en el medio centro junto con Mandi y Cases o Muñiz podría ser una buena opción, liberándose Trejo, que podría mirar más adelante. Tiene que ser más constante en su rendimiento ya que desaparece del partido por momentos.

Juan Muñiz: Su inclusión en el equipo, dado el bajo rendimiento de varios jugadores, se antoja creciente. Tiene desparpajo y no duda en el disparo lejano, algo que a los demás les cuesta. En su contra, rinde de forma intermitente y le falta garra y sangre por momentos. Fue de los pocos que se salvó contra la Ponferradina, intentando tirar del equipo en la segunda parte. Desplazado más al centro podía rendir bien, ya que Sandoval parece preferir tener a un jugador del perfil de David en el costado.

Mendy: Realmente no sabía sin incluirlo aquí o en la parte de ataque.Rápido y potente, pero con muchas lagunas técnicas. Corre y corre, a veces sin sentido, fallando pases fáciles porque se ofusca en la internada y el centro. Demasiado revolucionado, debería pausar su mente y su juego. No termina de encontrar un hueco en el once más por sus lagunas tácticas que por sus posibilidades. Si entrena la teoría, mejorará en la práctica.

Lora: Aparece como última opción pero creo que el madrileño sería una baza muy a tener en cuenta en el centro del campo. La pasada temporada fue el auténtico líder en el medio y este año comenzó a jugar ahí hasta su lesión. Tiene capacidad física, de despliegue y liderazgo. La falta de un lateral derecho de garantías complica la opción, pero eso es algo que los técnicos deberían plantearse.

Rivera: Todos nos acordamos de Rivera.

La llegada de Sandoval al banquillo del Sporting supuso un cambio de mentalidad en los jugadores y un inicio fulgurante de su etapa rojiblanca, con tres victorias consecutivas, incluyendo la de Copa ante Osasuna. El empate ante el Sabadell y las derrotas de Guadalajara y frente a la Ponferradina han encendido de nuevo las alarmas en un equipo que evidencia múltiples defectos. Intentaremos analizarlos en sus dos líneas más problemáticas. La defensa y el centro del campo. Hoy hablaremos de la defensa.

Con Botía se fue el único futbolista de la retaguardia que tenía criterio a la hora de sacar el balón jugado. Es cierto que la última temporada del murciano en Gijón fue muy irregular, pero solamente él tenía ciertos fundamentos en la salida del balón. Ese déficit actual es una de las causas del nerviosismo imperante en la defensa rojiblanca, una constante durante todo el partido. A ello se une el estado de forma individual de cada futbolista, que afecta de forma indirecta en el resto de compañeros.

Orfila: Su buen rendimiento la pasada temporada pudo ser debido a las urgencias del equipo, enfrascado en la ley del todo o nada para evitar el descenso. Este año, el lateral ha demostrado numerosas limitaciones incluso en su mejor faceta, la de marcador. Muy desbordable y falto de confianza, cometió dos penaltis estúpidos, uno de ellos que costó la derrota en Elche. A ello se le une numerosos fallos de posicionamiento que el central de turno tuvo que cubrir, dejando despejada su zona ante el ataque rival. Sin nivel para ser titular.

Lora: Recién salido de su lesión, el madrileño lógicamente no está en su mejor momento. Contagiado con la inercia defensiva del equipo, comete más errores de los habituales para él. Ante la Ponferradina falla en el primer gol y un despeje defectuoso al borde del descanso pudo costar el segundo tanto visitante. Sin su velocidad y desparpajo habitual, pasa desapercibido en ataque y sufre en defensa. Esperemos que coja pronto la forma ya que es un jugador vital para el Sporting.


Iván Hernández:
Hace un año que no está. Lento, pierde la posición con frecuencia, lo que le obliga a hacer un alto número de faltas, con la consiguiente amonestación. Temeroso con el balón en los pies, lo rifa con frecuencia y dejándose llevar por la precipitación de las últimas jornadas, adelanta su posición en ocasiones, dejando un espacio grandísimo a su espalda, como sucedió en el gol de la victoria de la Ponferradina.

Gregory: Sin duda el gran lastre defensivo. Lleva dos temporadas en un proceso de declive total. Su poderío aéreo es lo único remarcable a un rendimiento por momentos ridículo. Claro ejemplo de cómo utilizar su potencia sin control, el francés llega tarde a todos los cruces, está dubitativo con el balón en los pies y pierde la concentración en numerosas fases del encuentro. Su actuación ante el Guadalajara fue el punto culminante a una temporada de despropósitos. Es titular porque el entrenador no tiene donde elegir para ese puesto.

Borja López: Juvenil, futbolista de futuro. Las urgencias defensivas del equipo pueden resultar letales para él ya que se le exige un proceso de integración más rápido al normal para un chico de su edad. Rápido al corte, ha dejado buenos detalles como también lagunas en el juego, mostrándose excesivamente nervioso, lo cual es atribuible al momento del equipo y a su falta de experiencia. Hay que tener paciencia con él e irle integrando poco a poco en el conjunto, y a poder ser con un defensa experimentado que le de seguridad. Ahora mismo el Sporting no tiene a ese jugador.

Canella: Comenzó la temporada como terminó la anterior, pero poco a poco ha ido asentándose. Es el único futbolista de la defensa cuyo rendimiento no ha ido a peor. Eso tampoco es una maravilla ya que Roberto terminó la temporada a un nivel muy bajo, haciendo de su banda una autopista. Con Sandoval goza de más libertad para subir y se prodiga más en la zona de ataque. Defensivamente cierra mejor su zona pero sigue siendo desbordable. Se le ve con más confianza y espero que siga progresando.

Landeira: No juega en su posición y ha demostrado no tener calidad para el puesto. Retratado por velocidad y posicionalmente, el canterano se ha visto relegado a un papel más que secundario, acorde con su calidad.

Si un equipo quiere ganar partidos y conseguir puntos, ha de comenzar teniendo una defensa fiable, expeditiva y contundente. En estos momentos el Sporting no tiene ningún jugador con ese perfil. Cada aproximación rival supone un estado de sitio en la retaguardia gijonesa, con errores impropios de un equipo de Segunda y con una falta de confianza que se transmite a todas las líneas del equipo. El Sporting se ha convertido en uno de los equipos más goleados de la categoría y muchos de los tantos hubieran sido evitables con un mejor rendimiento defensivo. El mercado de invierno y la ficha libre dejada por Sergio Fernández deberían ser aprovechados urgentemente para reforzar el equipo en ese ámbito. Habrá que soltar dinero y eso echará para atrás a la directiva. Lo que está claro es que a día de hoy el objetivo es no descender y para ello no hay que andarse con remilgos y reforzar a un equipo que a nivel defensivo, es de lo peor de la Segunda División.

PUNTERÍA Y ALGO MÁS

Publicado: noviembre 5, 2012 en Uncategorized
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El Sporting no pudo continuar con la senda del triunfo de la era Sandoval y no fue capaz de superar al Sabadell en un partido muy igualado en el que los rojiblancos perdonaron en su primer tiempo.

1-Precipitación. El partido se convirtió en un correcalles desde el primer minuto, jugándose con prisas y ansiedad por marcar. El nerviosismo era contagioso entre ambos equipos, que llegaban con facilidad a un ay otra portería, pero sin acierto.

2-Cases y Mandi. Una de las claves de esa falta de tempo estuvo en el centro del campo. Mandi, como es habitual en él, se fajó con el medio campo rival y se dedicó al trabajo subterráneo. El canario volvió a demostrar raza e ímpetu, del que va sobrado, a veces demasiado. Abusó del patadón en largo, demostrando que el juego combinativo no es su fuerte. A su lado, Cases volvió a pasar desapercibido, aunque su rendimiento mejoró un poco en el segundo tiempo. El canterano sigue sin rendir al nivel ofrecido tiempo atrás y se muestra lento y pesado en sus movimientos, como si el físico no le aguantara. En ningún momento pudo coger la manija del partido, dedicándose más a tareas defensivas que ofensivas, obligando por momentos a la defensa a sacar el balón jugado y a Trejo a bajar demasiado a recibir el balón, perdiendo metros de explosividad y agrandando su esfuerzo. La pregunta es:¿Está Cases ahora mismo a un nivel para ser titular?.

3-Defensa. Los problemas en defensa no remiten. Ni Gregory ni Iván están a un nivel fiable y el nerviosismo se palpa cuando el rival se acerca al área. El francés parece totalmente descontrolado, perdiendo la posición con frecuencia, llegando tarde al cruce, lo que le penaliza con faltas innecesarias a menudo amonestadas con tarjeta amarilla. El juego aéreo es en lo único en lo que se mantiene firme, imponiendo su físico. Iván sigue lento y desbordable. Cuando el rival le saca de su zona es un auténtico coladero, recurriendo a las faltas al igual que Arnolin. Ayer, con casi toda la segunda parte por jugar, los dos centrales estaban amonestados. En los laterales, partido correcto de Canella y Lora evidenció su falta de ritmo, algo totalmente normal tras tanto tiempo de ausencia. El centro defensa es el auténtico hándicap del equipo, sin alternativas reales de cambio salvo un juvenil como Borja que aún necesita acoplarse. Es imperativo fichar un jugador con experiencia y buena salida del balón, algo que obviamente, costará dinero.

4-Salida del balón. Fue el principal problema en el día de ayer. El centro del campo no tuvo galones de mando en ningún momento y se convirtió en un islote por el que se veía pasar el esférico de un lado a otro. La falta de eficiencia en el centro obligaba a los defensas a asumir la responsabilidad, agravando aún más la situación ya que tras la macha de Botía, no hay ningún jugador de retaguardia que saque el balón con un poco de criterio. El año pasado ni Botía lo hacía ya. Los problemas de elaboración de jugada obligaban al exceso del balón en largo, recurso que a veces resulta pero que convierte el juego en demasiado previsible para el rival. Todo esto, unido a la falta de pausa, aceleró el partido hasta convertirlo en un correcalles que podía haber decantado la balanza de cualquier lado. Se echó de menos un perfil Rivera sobre el césped.

5-Trejo. El argentino volvió a ser de los destacados y el juego ofensivo gijonés volvió a pasar por sus botas. En la primera parte apareció menos ya que bajaba demasiado a ayudar al centro, lo que le restaba recorrido de ataque. En la segunda parte, con una mayor participación de Cases, Trejo se sintió más libre y con menos responsabilidades defensivas y haciendo gala del gran torrente futbolístico que atesora, buscando siempre la profundidad y la ruptura, haciendo jugar a los compañeros, demostrando que es el futbolista más en forma del equipo.

6-Falta de puntería. Si hubiera entrado alguna de las claras ocasiones de la primera parte, estaríamos hablando de otro resultado. Sangoy, enchufado y acelerado a partes iguales tuvo las más claras, pero estuvo fallón. El argentino sigue a un gran nivel, aunque sus errores de ayer penalizaron otra buena actuación. David Rodríguez sin embargo no acaba de encontrarle el gusto a su posición, demasiado escorado y al que le ve más cómodo cuando cae al centro. Bilic continúa fajándose con cada rival, derrochando lucha y brega y llevando peligro. El croata se sabe referente arriba y tiene mucha confianza aunque a veces sigue exagerando en demasía jugadas intrascendentes.

7-Bajón físico. En el segundo tiempo, tras otro inicio vertiginoso, el partido se calmó. En parte por el cambio de Carmona por David, que reforzó el medio del campo y dejó a Trejo más libre, y sobre todo por un bajón físico de ambos equipos, sobre todo del Sporting. Lora volvía de una lesión y Mandi continúa con problemas para aguantar todo el partido. En esos minutos fue cuando el Sabadell se encontró más cómodo, llegando con peligro pero sin convicción al área de Juan Pablo. Las transiciones ofensivas de los catalanes eran difícilmente defendidas por los locales, pero los arlequinados tampoco estaban físicamente frecos, lo que el Sporting agradeció.

8-Cambios. La entrada de De Las Cuevas acrecentó esa sensación de cansancio ya que el partido no parecía estar para el alicantino, también sin ritmo, que apenas tocó la pelota en dos ocasiones. Quizá Mendy o Muñiz hubieran sido una mejor opción. Puede que la alternativa Carmona, dejando a un delantero en el banquillo, dote al equipo de una mayor consistencia y le permita dominar mejor ciertos aspectos del juego, sin caer en una verticalidad sin control a veces problemática. Se echa de menos ciertas alternativas en el centro del campo, donde sigue sin existir un perfil de jugador creativo y clarividente.

9-Actitud. La actitud del equipo ha cambiado totalmente desde la llegada de Sandoval. El míster ha sabido inculcar su doctrina desde el principio y su labor se nota en el campo, siendo los futbolistas su prolongación en el césped, apretando los dientes en los momentos difíciles con tesón y convencimiento. Da la impresión de que ahora creen en lo que hacen y que todos juntos van en una misma dirección.

10-Mejoría global. Si bien el empate puede saber a poco, el resultado no es del todo malo para seguir con una dinámica a todas luces ascendente. El partido pudo haberse ganado perfectamente y el Sabadell demostró hechuras de equipo difícil. La Segunda División es muy igualada y no se puede perdonar en demasía. Parece que hay jugadores que han ganado en confianza y otros que ya tenían buen nivel pero que se sienten más importantes con el nuevo entrenador como Canella, Trejo, Sangoy o Bilic. La puesta a punto de Lora será otra buena noticia para un equipo que tiene un calendario óptimo para seguir creciendo y asimilando los conceptos de un entrenador que ha devuelto la ilusión al sportinguismo y por lo visto en el campo en las últimas jornadas, a los jugadores también.

SANDOVAL, EL MERCADER DE ILUSIONES

Publicado: octubre 18, 2012 en Uncategorized
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José Ramón Sandoval ya es oficialmente entrenador del Sporting. El que fuera técnico del Rayo Vallecano fue presentado esta tarde entre una gran expectación y el míster, un volcán en erupción desde el primer minuto, no defraudó.

Refiriéndose a El Molinón como Templo, a Quini como Brujo y apelando a salir por la puerta grande o ir a la enfermería en cada partido, el nuevo preparador rojiblanco recuerda en las formas comunicativas al malogrado Manuel Preciado, que unió a una afición fracturada que poco después lo daba todo por su equipo.

Llega con su segundo, Ismael Martínez y con Sancho como preparador físico. Ambos son hombres de su entera confianza y requisito del técnico para firmar. Gerardo Ruiz se unirá a Sancho y participará en la preparación física del equipo; excelente noticia la vuelta de Gerardo, muy querido en el vestuario gijonés.

Quién no conozca a José Ramón Sandoval, pierde el tiempo buscándolo en los antiguos álbumes futbolísticos. A los 18 años, una lesión truncó la carrera de un delantero con poca movilidad, pero matador en el área y según él, “con poca mala leche”. Llegó a jugar en las divisiones inferiores del Real Madrid, pero como sus padres no podían permitirse llevarle a los entrenamientos, se quedó jugando en el equipo de su localidad, el Humanes de Madrid, del que luego pasó al Ciempozuelos, donde diría adiós a los terrenos de juego.

Apartado del césped, pero siempre con el fútbol en su sistema nervioso, Sandoval inauguró junto a sus hermanos varios negocios de hostelería. El más conocido es el Restaurante Coque, galardonado con una estrella Michelín y joya de la corona de la familia Sandoval. Entre fogones, José Ramón estudiaba para ser entrenador. Sus comienzos fueron duros ya que no sabía ni batir dos huevos pero su carácter indómito y su espíritu de superación hicieron el resto. Con el libro de recetas a un lado y el de técnica y táctica al otro, Sandoval practicaba sin saberlo la cocina de fusión.

Conseguido el título, tuvo que alternar los entrenamientos con la cocina, por lo que se cambió a otro local menos exigente con los horarios y al salir de entrenar volvía para servir cenas. Su futura profesión no le daba dinero, por lo que no podía renunciar a sus orígenes, ni dejar a sus hermanos en la estacada ni abandonar la única fuente de ingresos que su familia tenía en ese momento. Comenzó a entrenar, como todos, en el fútbol base, haciéndose cargo del Humanes. Consiguió su primer ascenso con el Parla, de Preferente a Tercera, y luego se fue al Pinto, al que casi asciende a Segunda B. Tras un breve periplo en la selección de Madrid se fue a dirigir al Getafe B y finalmente terminaría en el lugar que se convirtió en su casa, su fábrica de sueños, el equipo que le catapultaría del anonimato al éxito. El Rayo Vallecano.

Sandoval fichó por el filial del Rayo, cogiendo al equipo tercero por la cola y aupándolo a la décima plaza al final del curso. La siguiente temporada volvió a llamar la atención el juego vistoso y alegre de los franjirrojos, que aumentaron sus prestaciones llegando a la final de la Copa Federación para en una tercera temporada, con Sandoval como jefe absoluto y con mando para hacer y deshacer a su antojo, conseguir el ansiado ascenso a Segunda B. El partido decisivo para subir se celebró en Hospitalet, donde un tanto en el último minuto clasificó al Rayo. La curiosidad de esa eliminatoria de vuelta es que los locales no querían jugar en domingo sino en sábado, el día en el que la hija de Sandoval celebraba su primera comunión. Sandoval consiguió posponer la comunión una semana por lo que ese partido cobraba aún más dramatismo ya que de perder, se verían obligados a jugar una eliminatoria de repesca el fin de semana siguiente. Por esa razón el gol del Hospitalet quebró el alma de la familia Sandoval, que lloraba desconsolada en la grada hasta que Borja García resolvió un barullo en el área para empatar el encuentro en el minuto 96. Sandoval, enloquecido, se dirigió a su mujer y sus hijas a la grada, preso de la emoción. Fue el detonante de unos incidentes gravísimos al final del encuentro en el que el Rayo tuvo que permanecer más de dos horas encerrado en los vestuarios. Otra curiosidad más, el árbitro de ese encuentro era Rodado Rodríguez, de infausto recuerdo para el sportinguismo.

Fue el bautizo de fuego de José Ramón Sandoval, que supo que su carrera acababa de dar un giro. Exultante y lleno de confianza, rechazó la renovación en el filial y no anduvo con rodeos a la familia Ruiz Mateos, propietaria del club: ”Quiero entrenar al primer equipo y subirlo a Primera”. Su petición fue ignorada en un principio pero la insistencia de Sandoval, seguro de que en sus manos el equipo subiría, hizo cavilar sobre todo a uno de los hijos, que encandilado, convenció a Teresa Rivero. El sueldo de Sandoval fue otra de las razones que facilitó su contratación. 2.000 euros al mes. El míster volvió a ser claro:” Me pagaréis lo que os pida cuando suba al equipo a Primera”.

Una pizca de soberbia, otro poco de arrogancia y una tremenda confianza en sí mismo era el traje que cada día vestía Sandoval en los entrenamientos. Colocó al Rayo en la primera posición, y a pesar de la bonanza en los campos, los Ruiz Mateos dejaron de pagar. Tuvo que pedir dos préstamos para sobrevivir, al igual que sus futbolistas. A pesar de la situación, la capacidad de motivación de Sandoval hizo el resto, catalizando la rabia contenida de sus jugadores en el terreno de juego, venciendo partido tras partido, y poniéndose del lado de sus jugadores, enfrentándose a los patrones, lo cual estrechó aún más el vínculo.

Fruto de esa unión, el Rayo ascendió a Primera División. Con una plantilla sin grandes nombres, pero con jugadores comprometidos por la causa como Armenteros, Trejo, Javi Fuego, Movilla, Amaya o Luna, se consiguió un éxito inesperado. Un triunfo de tal calibre no cambió la vida de Sandoval y sus chicos, que seguían sin cobrar. Volvió a enfrentarse a los Ruiz Mateos, y consiguió un contrato de 1 millón de euros que luego se rebajaría a 400.000 por la entrada del Rayo en ley concursal. Tras una gran primera vuelta, los franjirrojos cayeron en picado en el año 2012, salvándose en la última jornada, en el último minuto, con un gol de Tamudo ante el Granada. En ese momento, a pesar de la alegría, la relación de Sandoval con la directiva estaba ya muy deteriorada, dañada de forma irreparable durante todo el año, por lo que no renovó su contrato con el equipo de Vallecas.

La siguiente etapa en la vida de Sandoval le lleva a Gijón, donde intentará contagiar al sportinguismo de su ilusión, carácter y ganas de triunfar. Sus talante luchador e indómito puede llevarle a algún roce con la directiva, que esperemos ceda a las peticiones de un hombre que cree en sí mismo y en su instinto.

Mucha suerte.

DIRECTIVA, MIÉNTEME

Publicado: octubre 18, 2012 en Uncategorized

Cayó Manolo. Lo que multitud de sportinguistas pedían hace tiempo ha sido anunciado al filo de la una de la tarde en rueda de prensa. El ya extécnico del Sporting, visiblemente afectado, afirmó que: “no puedo cumplir el sueño de su vida de ascender al Sporting. Siempre elegante y educado hasta en momentos como éste, Murias se despidió de la afición deseando que el equipo recobre el rumbo.

El buen comportamiento, la educación y el saber estar del exmíster del Sporting contrasta con la chabacanería, dejadez, cobardía, falta de vergüenza e inacabable incapacidad de la junta directiva. Se permitió a Murias dar el entrenamiento matutino cuando todo el mundo sabía que estaba destituido y Sandoval de camino a Mareo. Se tuvo la desfachatez de no acudir ningún miembro del consejo a la rueda de prensa posterior en la que se hizo oficial la noticia y para más inri y volver a demostrar que a estos personajes el Sporting se la trae al pairo, la excusa de Vega Arango fue que:” Tenía mucho trabajo”. Mi pregunta es: ¿Qué puede ser más importante para un jefe que el respeto por tus empleados dando la cara en momentos críticos cómo este y agradecer los servicios prestados a alguien que no tuvo suerte y se dejó el alma en el intento?.

La esperpéntica declaración del encorbatado y engominado dirigente vuelve a ahondar en el terreno en el que los mandamases del club tienen su coto privado: la contradicción y la falta de personalidad. Siendo consecuentes y realistas, si no echas a tu entrenador tras un 3-0 vergonzoso ante chavales de La Masía, es más, lo ratificas, no tiene sentido despedirlo tras ganar su siguiente partido y clasificar al equipo para la próxima ronda de la Copa del Rey. No es lícito porque el equipo no ha cambiado en absoluto, por lo que si destituyes a alguien tras una victoria es porque hay algo que no desde el principio no te ha gustado. Nunca una victoria puede ser el detonante de una destitución.

El problema es que la directiva hace oídos sordos a proposiciones de refuerzos o todo lo que sea invertir dinero pero agudiza los sentidos ante el canto de la afición. Y la afición ayer dictó sentencia.El ambiente enrarecido durante todo el encuentro en el que un Mirandés con suplentes sacó los colores al Sporting, con bronca final incluida fue óbice para que los del palco sacaran fumata blanca. En su mezquinas mentes sobrevolaría la idea de que primero se pita al equipo y luego al palco, por lo que mejor ir soltando lastre. Como suele suceder con los cobardes, se dejó a Manolo amanecer en calma, entrenar con esperanza para luego guillotinarle de la manera más rastrera. “Estaba trabajando” dice. Se puede saber, como decía Perales, “¿A que dedica el tiempo libre?. Soy el primero que cree que Manolo debía dejar de ser entrenador del Sporting, pero las formas, el momento, todo ha sido bochornoso y censurable.

No es la primera vez ni será la última que la directiva del Sporting hace el ridículo y ningunea a sus empleados. Pasó con Preciado y la mítica frase del señor Vega Arango:” Antes de que se vaya Preciado, me voy yo”. Luego sucedió con Rivera, que compareció en rueda de prensa sin saber si iba a ser renovado y dando por echo que su lugar estaba en otro club. El Consejo sigue sin estar a la altura de la grandeza de este club y de sus empleados, que pueden hacerlo mejor o peor, pero no se esconden en ningún momento y tratan de buscar lo mejor para la institución, sin lucrarse de la misma y llegando a casa con la sensación del deber cumplido. En una palabra: trabajando.

LA HORA DE LA AFICIÓN

Publicado: octubre 16, 2012 en Uncategorized
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Si de algo presume todo seguidor spotinguista es de afición. “te queremos, te adoramos”, dice la canción. Allá marcha en oleadas a los campos rivales, enarbolando la bandera rojiblanca y animando al equipo en los buenos y malos momentos. Solo hace falta un malabarismo, un par de pases al primer toque y las exclamaciones y aplausos no se hacen esperar. Cualquier “viejo rockero” que haya visto jugar al Sporting de los 80 o principios de los 90 parpadeará dos veces y se pellizcará el brazo para corroboras que esa reacción es cierta.

Los diez años en Segunda fracturaron la afición, que perdió la ilusión al ver que año tras año se cometían los mismos errores y el equipo no volvía donde debía estar. Con el “casi ascenso” de Marcelino ya se produjo cierto brote de sportinguismo, pero fue con la llegada de Preciado cuando se produjo la unión de la afición, siendo esa unión, directamente proporcional al dramatismo de las temporadas posteriores. La afición vibraba con el equipo, enloqueció tras el ansiado ascenso y cabalgó orgullosa por los campos de Primera.

Pero la realidad es que la afición del Sporting ha perdido en exigencia. La decada infernal ha anestesiado al hincha sportinguista, que ha pasado de comer caviar a atiborrarse de mortadela. Por esa razón se contenta con el mínimo detalle futbolístico, con una exhibición de coraje, garra y a poder ser, marcar más goles que el contrario. Si el equipo permaneció cuatro años en Primera fue gracias a una dosis de suerte bastante considerable, tras encajar casi 80 goles en el primer curso, pasar un segundo año con sufrimiento al final, pactar con el Racing en el tercero y caerse con todo el equipo en el cuarto.Nunca se supo a que se jugaba y el resultado tras el fútbol ofrecido puede catalogarse de extraordinario. En esos cuatro años, no recuerdo al público pedir a los futbolistas algo más que no fuera darle dos patadas a un balón, con un poco de criterio y derrochar coraje en el verde césped gijonés. ¿Era suficiente?. No. Pero la gente así era feliz.

A pesar de que temporada tras temporada el equipo no solo no se reforzara, sino que vendiera a sus jugadores más importantes, pocos sectores de la afición se levantaron en armas o clamaron contra lo que se anunciaba como la continuación de una gestión calamitosa. Se fueron los Míchel, Diego Castro y Cote y las arcas se quedaron como estaban, con la misma deuda que en 2007. Pero la afición callaba. Seguíamos en Primera, el mayor premio que un sportinguista puede conseguir. Lo más lamentable de todo es que la única muestra de rabia de la afición, el único momento en el que los seguidores rojiblancos sacaron las uñas y enseñaron los dientes fue cuando la camiseta oficial del equipo para la temporada 2011-2012 no era de su agrado. Ahí sí que merecía la pena salir a la calle, manifestarse, incendiar foros y quemar banderas!. Que nos escondan la caja fuerte, pero que no nos toquen la camiseta!. La unión del sportinguismo en ese ámbito fue total y la camiseta se cambió. Bien por nosotros!

Mientras tanto el equipo continuaba cojo, navegando a la deriva por los campos de la máxima categoría, pidiendo a gritos una intubación, un desfibrilador, un diazepam. Aún así, y a pesar de que varios jugadores no daban la talla, no se fichó en el mercado de invierno. Para qué?. Nos trajeron a Colunga el día 31 de Enero y porque el asturiano no encontró una oferta mejor. ¿Habló en ese momento la afición?. No! Para qué. Seguimos en Primera y estamos con Preciado, que nos ha sacado de la miseria de la segunda y al que debemos lealtad y servilismo. El equipo llevaba 3 años sin jugar a nada, pero Preciado no tenía nada que ver. Casualmente se destituyó al cántabro y las críticas comenzaron a arreciar. La llegada de Clemente fue como sofocar un fuego con gasolina y la afición se quejaba, pero en petit comité.El grueso de la hinchada seguía quieta. Insulsa ella, en estado de shock, inundaba las redes sociales con ridículos hashtags de “nobajamos” etcétera etcétera, pero de alzar la voz en el estadio, pedir cuantas a quien realmente se lo merecía, nada de nada. Se dedicaban a salir con la cabeza gacha del templo sportinguista y a teclear en su smartphone algo así como #ysinobajamos. Bien por ellos!. Pero bajamos y vaya si bajamos.

Certificado el adiós a Clemente, había que buscar entrenador. El consejo piensan el Lucas Alcaraz. La sola mención del entrenador andaluz activa cierto chip en el aficionado gijonés que le hace manifestarse en contra del técnico elegido por la directiva, que otra vez, se echa para atrás y cede ante la petición del aficionado de a pie. El Sporting pertenece a la afición, que dirán algunos. ¿Pero sabe el aficionado realmente de fútbol?. ¿Es lícito que un grupo de hinchas pueda vetar la contratación de un entrenador?. Si la afición tiene tanto poder de persuasión sobre la directiva: ¿Por qué no se moviliza más a menudo?-

Esta es la pregunta. Aficionados del Sporting, ¿Por qué a la hora de la verdad, cuando algo como la supervivencia de este equipo en la categoría de plata está en entredicho, cuando se lleva tantos años haciendo el ridículo en los despachos, alimentando fartones y desangrando cajas registradoras, la afición no hace nada al respecto?. Se cansa uno de leer entradas en foros y en blogs, trending topics de moda en los que se clama al cielo más negro que nunca y uno se acerca a El Molinón en día de partido y se encuentra con un aficionado alelado, en fase de latencia, con memoria a corto plazo y que solo recuerda el gol que su equipo acaba de marcar. No mira si el resultado ha sido injusto o si tras 9 jornadas el club de su vida hace el ridículo por los campos de Segunda. Se ciñe a un resultado óptimo, a unos minutos de luz, que en ningún momento aclaran el panorama que nos queda por vivir. Sin ir más lejos incluso el otro día en Barcelona se llegó a aplaudir el planteamiento de un equipo que aguantaba como podía las enbestidas de 11 jovenes fútbolistas de 18 años de edad de media.

Los que acudían a El Molinón en los 70, 80 y tempranos 90 no os reconocen. En días como aquellos esta directiva no hubiera sobrevivido ni una semana y el equipo no hubiera aguantado ni medio tiempo con su fútbol insulso sin ser tremendamente abochornado por sus seguidores. La continuidad de Manolo Murias, que ya se sabe destituido y que su forma de caminar lo delata como un cadáver andante no ha hecho sino que volver a mostrar que la directiva ha perdido completamente el norte, esperando que la afición, esa afición que tanto teme, dicte sentencia ya sea mañana en Copa o el fin de semana ante el Almería.

Lo están poniendo a huevo. Dando libertad para que el aficionado se manifieste. Ya basta de twitter, facebook y teclear por teclear. Es la hora de gritar, de que el clamor se oiga. Es el momento de coger el testigo y demostrar a quien pertenece el Real Sporting der Gijón, abandonado a su suerte y que pide el rescate de todos nosotros. Es la hora de la afición. No se puede desaprovechar este momento.